61ª Biennale di Venezia 2026 - “In Minor Key" - "Diaspora: dissonanze in Fa minore"

61ª Biennale di Venezia 2026 - “In Minor Key" - "Diaspora: dissonanze in Fa minore"

61ª Biennale di Venezia 2026 - “In Minor Key" - "Diaspora: dissonanze in Fa minore"

Cartografías de la memoria

Cartografías de la memoria

La escultura de Joaquín Restrepo propone una cartografía afectiva del cuerpo. A través de materiales industriales y gestos modelados, sus obras inscriben memorias compartidas: gozo, dolor e interioridad como trazos sensibles de lo humano.

Nostos

(Nostos) se formula como conciencia de la propia imposibilidad, pues quien se ha marchado ya no coincide con el lugar que dejó, y el territorio no permanece intacto aguardando su regreso; así la diáspora en Fa menor se expresa como una disonancia sostenida en el tiempo, afinada en frecuencias bajas que reclaman escucha, una disonancia que resuena como un bajo profundo bajo la superficie de los pueblos de América Latina y que, en mi país, Colombia, se manifiesta en miles de desplazamientos forzados provocados por la violencia, la pobreza y las heridas estructurales de la colonización que vaciaron territorios y hicieron sentir el latido de una raíz arrancada lejos de su propia tierra.

El exilio se concluye cuando el duelo logra encontrar una forma de cierre, algo que casi nunca llega, aunque el cuerpo haya abandonado ya un territorio; por eso estas figuras evitan representar la partida y rehúyen celebrar la posibilidad del retorno, quedando en esa tensión profunda entre estados contradictorios, como cuerpos desplazados que sostienen una raíz ausente, imposible de reconciliar con el presente, mientras el agua insiste en recordarla con el ritmo de la marea que entra y sale, a veces ausente cuando se retira, subiendo y bajando hasta tocar los pies, convirtiéndose en una insistencia material que roza, erosiona y recuerda una fractura aún abierta, un latido que pulsa en el umbral entre lo seco y lo húmedo, convertido ahora en una condición ontológica que sostiene el silencio y un ritmo que no cesa.

“… Soy una planta monstruosa. Mis raíces están a miles de kilómetros de mí y un tallo no nos une, dos mares y un océano nos separan. El sol me mira cuando ellos respiran en la noche, duelen de noche bajo el sol…”

61ª Bienal de Venecia 2026 – Palazzo Donà Dalle Rose – Venecia – Italia – 2026

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Fons Interior

El claustro siempre ha sido una arquitectura del tiempo.

Caminar por sus corredores es recorrer una espiral de respiraciones antiguas, donde cada eco conserva algo del pasado.

Las esculturas de Joaquín Restrepo, dispuestas frente al aljibe, parecen encarnar esa respiración. Son cuerpos suspendidos entre la vigilia y la plegaria, como si hubieran emergido del propio fondo del pozo: de la memoria líquida que sostiene la historia de este lugar.

Fons Interior (la fuente interior) habla del agua que que circula dentro del ser, invisible y constante. Restrepo convierte el claustro en un cuerpo que recuerda, y al hacerlo, el tiempo deja de ser lineal: se vuelve poroso, como piedra húmeda.

Cada escultura es una forma de escucha. No miran el pozo; lo oyen. Su verticalidad austera recuerda los rituales colectivos de sanación y duelo.

En Campeche, ciudad levantada frente al mar y sobre la escasez de agua dulce, el aljibe fue una arquitectura de supervivencia. Restrepo reinterpreta ese gesto de contención y lo transforma en metáfora de la experiencia latinoamericana: cuerpos que han debido aprender a guardar, a resistir, a transformar el dolor en forma.

Centro Cultural “El Claustro” – Campeche – México – 2025

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Migratio Animae

Migratio Animae (Migración del Alma) (El tránsito silencioso entre memoria y olvido)

En un diálogo profundo entre historia y cuerpo, el artista colombiano Joaquín Restrepo presenta Migratio Animae, una instalación en el Centro Cultural del Ferrocarril de Pachuca—antigua estación “El Mexicano”, construida entre 1895 y 1899 y transformada en espacio cultural en 1996.

Restrepo convierte el viejo andén ferroviario en un espacio ritual donde cuerpos fragmentados revelan la tensión entre el progreso prometido y la pérdida silenciosa. A través de gestos mínimos, las esculturas encarnan la resignación, la rebeldía y el quiebre sutil de quien se aparta de la fila. Son cuerpos-archivo: memorias colectivas forjadas en hierro, residuos emocionales de un tiempo que ofreció futuro pero dejó despojo.

La instalación sitúa a cada visitante en un trayecto compartido, siguiendo el mismo pasaje que las figuras: su tránsito entre memoria y presente. Es también un testigo emocional, un espacio relacional donde los espectadores completan la obra al resonar con sus gestos y activar sus ausencias. El pasado se presenta aquí como una despedida íntima y una constelación viva, donde el dolor compartido y la transformación individual se entrelazan.

Como escribe Byung-Chul Han, “la negatividad de la demora abre un espacio para lo otro: para el recuerdo, la profundidad, la relación”. En esa pausa fértil, el alma encuentra la posibilidad de permanecer.

Centro Cultural del Ferrocarril –Pachuca –  México – 2025

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