En la antigüedad clásica, los dioses bajaban de la oquedad del cosmos a ungir a los creadores que arrancaban cadencias a cítaras y flautas al paso del viento; y se convertían así en pequeños dioses. Lo mismo hacían con los aedos que cantaban sus himnos propios a la vera de los caminos y en los altares sagrados. A los escultores les mostraban canteras tanto como tierras, lienzos y colores a los pintores. Joaquín Restrepo nació ungido por los dioses: en sus manos se ablandan la piedra y el metal, y el lienzo invita gozoso su pincel. Todo porque posee aquel quid divinum de los pequeños dioses, los creadores. El paso de Restrepo por las universidades y escuelas, ha agregado a aquellas dotes, el rigor del dominio de la técnica. ¡Qué joven maestro el ya completo maestro Joaquín Restrepo!
Belisario Betancur


Más que justo. Y de indudable valor, viniendo de un conocedor de la categoría del ex presidente Betancur, quien, gracias a su inmensa erudición artística y literaria, se ha hecho acreedor a Premios como el “Meléndez y Pelayo” y el “Príncipe de Asturias”. Este comentario se constituye, entonces, en el estímulo más dsatisfactorio para un joven genio, como Joaquín Restrepo!